3 días de convivencia que culminaron, en la jornada de ayer, con la entrega de diplomas acreditativos y posterior almuerzo de despedida.
Alrededor de 130 jóvenes, representantes de la mayor parte de las 117 Hermandades filiales, sellaron su sentimiento, devoción y gusto por la patrona de Almonte.
Un fin de semana, el pasado, en el que hubo espacio para la puesta en valor de actividades formativas, grupales y lúdicas.
Sin duda alguna, “repetir la experiencia en posteriores ediciones, conocer a gente nueva y personarse ante el camarín de la virgen” fueron algunas de las vivencias más destacadas entre los jóvenes rocieros.
Y es que la Virgen de El Rocío agolpa a mayores y pequeños, indistintamente de la procedencia.

















