El Gobierno ha anunciado este mediodía que celebrará mañana sábado un Consejo de Ministros Extraordinario y decretará el Estado de Alarma para frenar el coronavirus.
Esta medida permite centralizar la toma de decisiones y puede limitar temporalmente la circulación de personas pero no restringe los derechos fundamentales de los ciudadanos. Aparece regulado en el artículo 116 de la Constitución y en la Ley Orgánica 4/1981. La declaración del estado de alarma es la más leve de las tres medidas que se pueden aplicar en situaciones de emergencia. A diferencia de los estados de excepción y sitio, no afecta, en principio, a los derechos fundamentales como la libertad de expresión o de prensa, o la libertad de manifestación.
El Consejo de Ministros celebrado ayer jueves evitó tomar esta medida, a pesar de la insistencia de algunos grupos de la oposición. Otros países, como Portugal, han decretado el estado de alarma con muchos menos casos y sin contar aún con ningún fallecimiento.
El estado de alarma inicialmente puede decretarse durante quince días y permite al Gobierno tomar medidas excepcionales:
Limitar la circulación o la permanencia de personas o vehículos en horas y lugares determinados; practicar requisas temporales de todo tipo de bienes e imponer prestaciones personales obligatorias; intervenir y ocupar transitoriamente industrias, fábricas, talleres, explotaciones o locales de cualquier naturaleza, con excepción de domicilios privados; limitar o racionar el uso de servicios o el consumo de artículos de primera necesidad; e impartir las órdenes necesarias para asegurar el abastecimiento de los mercados y el funcionamiento de los servicios de los centros de producción de los productos de primera necesidad.
El estado de alarma se ha decretado una vez en nuestra historia, en 2010, con la crisis de los controladores aéreos. Según las previsiones del Gobierno, España podría alcanzar los 10.000 casos la semana que viene siguiendo así la estela de Italia a pesar de los reiterados avisos internacionales de la necesidad de medidas más severas para frenar el contagio.

















