La Federación Andalucía Acoge y las entidades que la conforman han asumido el reto de poner en marcha el proyecto Stop rumores. Una iniciativa que promueve la creación de una agencia anti-rumor, con la colaboración de entidades y personas a título personal e individual, y cuyo objetivo es combatir los rumores negativos e inciertos que dificultan la convivencia en la diversidad en nuestros entornos más cercanos.
Con la financiación del ministerio de empleo y seguridad social y del fondo de asilo, migración e integración
DECÁLOGO ANTIRRUMOR PARA EL TRATAMIENTO INFORMATIVO DE LAS MIGRACIONES
El Decálogo antirrumor tiene como finalidad contribuir al uso adecuado del lenguaje que utilizamos desde los medios para informar a la ciudadanía. También quiere contribuir a la preservación de los derechos, las libertades y los valores democráticos en una sociedad llamada a ser cada día más plural y diversa. El Decálogo antirrumor ha sido realizado desde el convencimiento de que es necesario acabar con las desinformaciones que puedan crear rumores, estereotipos, prejuicios y discriminaciones, y con la voluntad de contribuir a la convivencia de los espacios que habitamos y en los que periodistas, comunicadores y comunicadores desarrollamos nuestra actividad profesional.
Este decálogo para las comunicadoras y comunicadores antirrumor ha sido elaborado por el Sindicato de Periodistas de Andalucía gracias a la formación, apoyo y acompañamiento de la Agencia Stop Rumores de Málaga Acoge en nuestra adhesión como Espacio Libre de Rumores. También pueden leer y consultar sus recomendaciones y materiales de Stop Rumores.
1. Desafiar estereotipos y evitar generalizaciones. No relacionar ideas o conceptos no comprobados como irregularidad-delincuencia, inmigración-confesión religiosa, etc. Citar la pertenencia de los y las protagonistas a un grupo racial, étnico o procedencia sólo cuando sea necesario para explicar la noticia.
2. Cuidar la terminología. Ser conscientes de las palabras que utilizamos. Las palabras y los términos del lenguaje pueden contribuir a la segregación y criminalización. Desterrar el término Ilegal. Ninguna persona lo es. También los términos bélicos: oleada, avalancha, etc. Tienen una carga cognitiva negativa y contribuyen a crear estereotipos y prejuicios.
3. Contextualizar las informaciones. buscar las causas más profundas de los hechos y tratar de llegar a los motivos que los originan. Las comunicadoras y comunicadores tenemos la responsabilidad y la obligación de ir más allá de dar respuesta a las preguntas habituales, debemos tratar de analizar los antecedentes y las consecuencias de los hechos cuando informamos.
4. Buscar una variedad adecuada de puntos de vista diferentes. Es necesario relatar los testimonios de todas las partes implicadas en la noticia o a sus portavoces. Evitar, para tratar de buscar el “otro lado”, los puntos de vista extremistas que promocionan los discursos de odio.
5. Prestar especial atención a las y los menores implicados en el fenómeno migratorio. Los niños son frecuentes objetivos de los ataques xenófobos y los discursos de odio. Hay que evitar el uso de la denominación MENA, (menores no, acompañados). Los invisibiliza y oculta su dura realidad, de niñas y niños y adolescentes vulnerables y alejados de sus familias.
6. Tener muy presente la visión de género. y esto incluye, en ocasiones, no sólo a hombres y mujeres. La mujer, en muchos casos, padece una múltiple discriminación: por ser mujer, inmigrante, gitana, negra, pobre, lesbiana… Tener en cuenta la paridad cuando entrevistamos a los protagonistas de las noticias.
7. Respetar siempre la intimidad y la privacidad de las personas que se ven involucradas en las noticias y ponerlas en el centro de la información. No reducirlas a meras cifras y evitar la utilización de declaraciones de carácter xenófobo y racista. Informar con responsabilidad social.
8. En los medios, las y los profesionales deben respetar los principios básicos del periodismo, evitar titulares sensacionalistas o frívolos y huir de la espectacularización. Contrastar, no opinar en las informaciones y recurrir a fuentes especializadas. Las empresas por su parte deben procurar la especialización de las y los profesionales.
9. Los y las profesionales deben ser exigentes en el cumplimiento de la ética profesional y los códigos deontológicos del Periodismo. Fundamentalmente y como referentes prioritarios, el Código Deontológico Europeo del Periodismo, y la Carta Ética Mundial para Periodistas, de la Federación Internacional de Periodistas (FIP).
10. Las empresas de Comunicación deben buscar acuerdos de autorregulación, así como fomentar la existencia de manuales específicos específicos sobre el tratamiento de la información, como libros de estilo, Consejos de Redacción y Estatutos Profesionales. También deberán promover la figura del defensor del lector, oyente o telespectador.


















