La Hermandad del Rocío de Gibraleón descuenta las horas para volver a las arenas rocieras.
El próximo día 26 de enero, el simpecado olontense llegará a las plantas de la Blanca Paloma de una manera muy especial, ya que el pasado mes de octubre llegaba a manos de esta Hermandad tras varios meses en restauración.
Un nuevo aire que ha hecho que no pierda su esencia gracias al trabajo detallado y cuidadoso. En él, un cordón de hilo de oro donado por la Hermandad de la Borriquita de la localidad y unos nuevos embellecedores donados por un hermano de la filial son las novedades que presenta el simpecado.
Además, los restos del anterior simpecado forman ya parte de los rocieros que caminan hacia la Aldea con esta Hermandad, guardando para siempre recuerdos imborrables junto a él.
Una nueva espera que culminará con la peregrinación extraordinaria y volverá a resurgir cuando florezca la primavera rociera.


















