Esta semana, España se ha despertado con la confirmación de un brote de peste porcina africana en Cataluña. Aunque el foco se ha detectado en jabalíes, la alerta ha saltado en toda la industria cárnica, especialmente en Huelva, uno de los pilares del cerdo ibérico en nuestro país. Los profesionales del sector llaman a la prudencia, pero también a la calma.
En Huelva, las explotaciones son mayoritariamente extensivas, un modelo que incrementa las posibilidades de contacto entre animales salvajes y domésticos. Las autoridades piden reforzar la bioseguridad y evitar prácticas que puedan atraer fauna al campo, como dejar comida o alimentar a animales silvestres.
También destacan el papel del control cinegético para frenar la superpoblación de jabalíes, actualmente portadores del virus.
A pesar de la preocupación inicial, ganaderos y veterinarios confían en que, con las medidas adecuadas, el foco no vaya a más y la industria del ibérico pueda seguir funcionando con normalidad.


















