El paso de la borrasca Kristin el pasado 28 de enero ha provocado daños en distintos puntos del litoral onubense, entre ellos la caída de la escultura del Sol situada en la conocida Calle Azul de Matalascañas, uno de los espacios más emblemáticos del núcleo costero.
Desde el Ayuntamiento de Almonte se ha recordado el valor simbólico y cultural de este enclave, que fue recuperado y restaurado de forma integral en abril de 2024 y que, desde su creación, ha estado ligado a la identidad turística de Matalascañas.
La Calle Azul fue inaugurada a finales de 2008 con motivo del congreso “Más allá del XX Aniversario de Bandera Azul”, un encuentro concebido como foro de debate para consensuar los servicios necesarios que debían reunir las playas con el fin de garantizar unos servicios públicos de calidad como base del turismo.
El conjunto escultórico, junto al Museo Torre de Almenara, es obra del artista cubano Jorge Estefano Leyva. Su característico pavimento azul, los delfines multicolores y la pieza central del Sol conformaban un recorrido artístico que culminaba en esta escultura, concebida como un homenaje a los atardeceres de la costa almonteña.
El Ayuntamiento ha subrayado que este espacio no es solo una zona de paseo, sino un símbolo del compromiso del municipio con un modelo de turismo de calidad la preservación del entorno litoral. La caída de la escultura ha generado numerosas muestras de pesar entre vecinos y visitantes, que identifican la Calle Azul como uno de los rincones más reconocibles de Matalascañas.


















