La Aldea de El Rocío ha vivido uno de los fines de semana más especiales del año, con la celebración de la Candelaria. Un fin de semana cargado de eventos, de sentimiento y de simbolismo, que simboliza la Presentación de Jesús en el Templo.
La Candelaria además, marca el inicio de la cuenta atrás para volver a vivir el Pentecostés.
La tarde del sábado comenzaba con la Misa de los Tamborileros, un encuentro con la Virgen del Rocío frente a frente por parte de la Asociación Cultural de Tamborileros de Andalucía, en la que el rezo se realizó a los sones de la flauta y el tamboril, en un Santuario a rebosar de personas que no dudaron en acompañarles.
Esta Asociación de Tamborileros, realiza su peregrinación hasta la Aldea, dejando entre ellos momentos cargados de convivencia y sentimiento rociero.
Una peregrinación que también sirve para que los tamborileros conozcan la riqueza de todos los caminos que llevan a la Virgen.
Con la noche ya entrada, el Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte atravesó la Concha Peregrina, para realizar el rezo del Santo Rosario con motivo de la Fiesta de la Luz.
A la sola luz de las velas, cientos de personas recorrieron la aldea almonteña, con el silencio solo roto por el rezo. Las vengalas iluminaban el Simpecado, dejando esta tradicional estampa de devoción y recogimiento en torno a la Virgen.
Y tras el Rosario, dio la comienzo la Vigilia de la Fiesta de la Luz, donde el fuego, iluminando el rostro de la Patrona almonteña, fue instrumento para acercarse a la Virgen.
Con las velas al aire, el Santuario del Rocío celebró la Candelaria, una de las festividades litúrgicas más visuales y simbólicas de la Aldea, donde la devoción y el sentimiento se palpan en cada rincón y que sellan a fuego el amor a la Virgen del Rocío.
















