La exclusión social continúa siendo una de las preocupaciones más activas en la población andaluza. Según el último informe redactado por la Fundación FOESSA y Cáritas, uno de cada cuatro andaluces, viven en situaciones de vulnerabilidad que van más allá de la falta de ingresos. El problema combina precariedad laboral, dificultades para acceder a una vivienda digna, problemas de salud y aislamiento social.
El estudio advierte que, a pesar de la recuperación económica que se ha visto en estos últimos años, no se ha logrado reducir estas desigualdades estructurales.
Esto provoca que muchas familias vean al límite su situación, al encontrarse con factores como: el encarecimiento de la vivienda y la inestabilidad laboral.
De hecho, para muchos, tener empleo ya no garantiza salir de la exclusión, lo que supone un deterioro en la protección de la sociedad.


















