La localidad de Aracena ha vivido una de las jornadas más esperadas y entrañables de su calendario festivo con la celebración de la Semana Santa chica, que este año ha alcanzado su 40ª edición. Una cita muy especial en la que los más pequeños se convierten en protagonistas absolutos, saliendo en estación de penitencia y recreando con mino y dedicación las tradiciones de la Semana Santa local.
Hasta seis hermandades han procesionado por las calles aracenenses reflejando fielmente las existentes en el municipio, en este caso, tallas como las de Nuestros Padre Jesús Nazareno, el Cristo de la Sangre, Nuestra Señora del Mayor Dolor o Redentor cautivo. Costaleros, mantillas, aguadores, capataces e incluso saeteros han acompañado a sus imágenes, talladas a pequeña escala pero cargadas de simbolismo.
Organizados por barrios y calles, los niños asumen cada detalle de las cofradías confeccionando sus propios pasos y reproduciendo con precisión el ambiente de las procesiones mayores. Una celebración que es muestra viva de la transmisión generacional de devoción y patrimonio cultural de Aracena.


















