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AEGC reclama un protocolo psicológico de actuación para agentes que afrontan tragedias

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Accidentes como el ferroviario de Adamuz o la DANA de 2024 nos hacen reclamar a la DGGC unas pautas de actuación que protejan mentalmente de verdad a los guardias civiles que tienen que prestar su servicio en unas condiciones psicológicas extremas y que no olviden a los cuidadores, siempre desbordados en estas situaciones por la falta de personal cualificado.

Situaciones como la que acabamos de vivir en Adamuz han llevado a AEGC a presentar una propuesta al Consejo de la Guardia Civil para la creación de un protocolo que sirva para impulsar la salud mental en el ámbito laboral. Protocolo que debería ser implementado y unificado por la Dirección General, a través del Servicio de Psicología.

En AEGC hemos constatado que en intervenciones en catástrofes de gran magnitud (DANA, accidentes ferroviarios, grandes incendios) no solo agotan físicamente a los efectivos que participan en la zona cero, sino que generan en los agentes una latencia traumática y además se produce una desconexión peligrosa entre el final de la emergencia y el regreso a la rutina diaria que debe ser gestionada institucionalmente.

La ejecución de tareas de alto impacto emocional, como la comunicación de malas noticias a familiares en estado de shock o la obtención de muestras biológicas de desaparecidos, requiere una pericia que trasciende lo policial. La ausencia de apoyo facultativo especializado en estos momentos críticos aumenta el riesgo de revictimización del ciudadano y de fatiga por compasión en el agente, comprometiendo la calidad técnica del servicio.

A todo esto hay que añadir que cuando el agente termina su turno y se quita el uniforme lo vivido ese día no se queda en el vestuario con su traje de trabajo. Camina con el hasta su casa y se cuela en ella sin un proceso de transición guiada que le permita desconectar. Por eso en AEGC consideramos que una intervención psicológica de descompresión al cierre del turno permite al agente «vaciar» la carga del día, reduce la hipervigilancia y garantiza que el guardia civil mantenga su equilibrio psicofísico para el siguiente servicio

En AEGC hemos constatado que, semanas después de estos sucesos, se producen roces en el servicio desproporcionados. Un agente bajo un estrés no gestionado puede reaccionar de forma límite ante una instrucción rutinaria.

Los psicólogos de la escala facultativa, destinados en los Gabinetes de Psicología, son el único personal de la Guardia Civil capaz de detectar este origen, evitando que el estrés derive en expedientes disciplinarios innecesarios o en la ruptura del clima laboral de la Unidad. Unos Gabinetes de Psicología que en estas situaciones también se ven desbordados, como ha ocurrido recientemente en Adamuz, un único psicólogo para toda la Comandancia de Córdoba y estas semanas para controlar el trabajo extremo en el que han estado inmersos los más de 200 guardias civiles durante quince dias.

Por lo anteriormente expuesto, desde AEGC se ha solicitado a la DGGC, a través del Consejo de la Guardia Civil, la implementación de un protocolo mediante el refuerzo de provincias cercanas al suceso para garantizar una respuesta rápida sin coste adicional. Consideramos que solo con una gestión profesional de la salud mental «en caliente» y en el «post-servicio», se podrá garantizar que los Guardias Civiles sigan siendo operativos y que la convivencia en la faceta profesional y personal no se vea dañada por las huellas invisibles de la catástrofe. Además el apoyo de los gabinetes psicológicos de comandancias cercanas permite que el equipo afectado directamente cuente con la ayuda necesaria para hacer frente a los días de tensión que se les vendrán, porque en AEGC tampoco nos olvidamos de que el cuidador también necesita ser cuidado al final de su jornada.

Por ello el protocolo que reclamamos servirá para impulsar la salud laboral y deberá ser implementado y unificado por la Dirección General, a través del Servicio de Psicología, protocolizando las siguientes misiones:

Activación de Red de Apoyo In Situ: Movilización inmediata de facultativos de la Comandancia afectada y refuerzo de comandancias limítrofes. Su misión sería el asesoramiento técnico al mando y el acompañamiento directo en tareas de alto impacto (notificación de óbitos y toma de muestras de ADN), actuando como filtro técnico para minimizar el impacto psicológico inmediato tanto en el agente como en el ciudadano.

Terapia de Descompresión (Fin de Rotación): Al finalizar cada jornada o turno de trabajo en la zona de emergencia, se podría realizar una sesión obligatoria de descompresión. El objetivo es que el agente no «se lleve la tragedia a casa», permitiendo una transición saludable entre el escenario crítico y su entorno familiar y detectando de forma precoz posibles bloqueos.

Seguimiento Preventivo de Conflictos (Post-Evento): Establecimiento de sesiones de control a las 4 y 8 semanas. Estas sesiones servirán como herramienta de mediación para que los mandos comprendan el estado psicológico de su personal, evitando que las secuelas del servicio se confundan con faltas de actitud o de disciplina.

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