Dicen que en Bonares la primavera se siente de otra manera…
Y así es, desde pequeños hasta mayores, la tradición de las Cruces de Mayo se viven con los sentimientos a flor de piel, con la mirada puesta en el legado que dejaron los antepasados bonariegos, para que estas fiestas se vivan con la fe y la promesa en los más pequeños de la localidad.
De esta manera, amanecía el 1 de mayo, las 12 Cruces de Mayo ya lucían en un tamaño más pequeño por las calles de Bonares para ser guiadas y portadas por el futuro de esta tradición.
La jornada comenzaba a las once de la mañana, donde padrinos y madrinas infantiles eran presentados ante su pueblo para posteriormente recorrer las calles y llegar a la plaza de la Constitución, donde tuvieron lugar las tradicionales “caídas.
Tres “caídas”, ensayadas y preparadas para ser los mejores, y conseguir así el reconocimiento de un jurado que no solo premia el buen trabajo, sino además, el mantener viva la tradición de años atrás.
Un día de legados, de compartir de padres a hijos… y de abuelos a nietos… comenzando así el mes más esperado para los bonariegos.














