El Consejo de Participación de Doñana ha celebrado este jueves las comisiones de Aguas, Biodiversidad, Desarrollo Sostenible y de Investigación donde se ha analizado, entre otros asuntos, el incendio que afectó a la finca de las Marismillas en mayo y afectó a unas 500 hectáreas.
El portavoz de WWF en Doñana, Juanjo Carmona, que ha asistido a la reunión, ha señalado que la dirección del Espacio Natural y los representantes del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico han explicado «dónde se originó el incendio, que fue en la zona pecuaria, a qué zonas han afectado y el grado de afectación de las mismas, qué usos se han visto también afectados».
En este sentido, Carmona ha señalado que ha sido una descripción «bastante completa, tanto del antes, de todas las actuaciones que se han llevado a cabo» y «en qué medida se han visto afectados con una afectación alta o moderada los distintos ecosistemas».
«Lo único que ha quedado pendiente es que la Administración aún no han podido explicar las causas porque el informe que tendría que estar elaborado aún no está acabado. Nos anuncian que será público en cuanto se declare ya por finalizado», ha indicado.
Asimismo, Carmona ha señalado que «lo más nuevo e interesante» es que han ofrecido algunos datos de zonas afectadas como que «57 hectáreas tienen una afectación alta y 117 una afectación moderada alta».
Ahora, «habrá que dejar actuar a la naturaleza y durante este próximo año se estará testando la evolución natural y será entonces cuando se verá el plan de restauración por parte del Ministerio Para la Transición Ecológica y Reto Demográfico».
Por otro lado, en cuanto a la fauna, «hay insectos que se han podido haber afectado» y «algún mamífero», toda vez que ha apuntado que en el caso, por ejemplo, de las aves, «no hay nidos de especies protegidas afectados» y en relación al lince, ha señalado que «ya están campeando por la zona».
Además, desde la organización se han puesto a disposición del Espacio Natural de Doñana para «colaborar en la restauración» y han vuelto a solicitar que todo el mes de mayo, «al menos la segunda quincena», se incluya ya como un periodo de alto riesgo de incendio, «porque las condiciones climáticas así nos lo exigen ya».
«No podemos seguir ignorando que las condiciones han cambiado y que nos obligan a tomar estas medidas relacionadas con el alto riesgo de incendio, mucho antes ya del 1 de junio», ha concluido.

















