Un año más se renovó la tradición cristiana del Miércoles de Ceniza. Se abre así de nuevo un tiempo de espera, de reflexión y de conversión.
El obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra presidió ayer en la Catedral la misa de imposición de ceniza, donde exhortó a recuperar la conciencia de pecado ante el relativismo moral para clamar, con sinceridad: “Misericordia, Señor, hemos pecado”.
Para la historia era la primera vez que presidía esta eucaristía, en mitad de una pandemia y con una fórmula distinta en cuanto a la imposición, para que no hubiera contacto con los fieles y asegurar así las medidas sanitarias.





















