En zonas cálidas, especialmente en las uvas tintas, la maduración se acelera, produciendo un desfase que da lugar al pardeamiento en el color de los vinos. Para paliar esta situación, investigadores de la Universidad de Sevilla proponen una alternativa sostenible a la vinificación tradicional. Se trata de añadir, tras la fermentación del vino, una cantidad de viruta cruda de madera de roble, lo que evitaría la oxidación de los compuestos.
Este proyecto de investigación se lleva a cabo gracias al convenio suscrito entre la Facultad de Farmacia de la Hispalense y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Condado de Huelva. el mismo presidente del Consejo Regulador, Manuel Infante, lo adelantaba este pasado mes de julio en nuestro programa En Clave Condado, con un proyecto dirigido por el catedrático Paco Heredia.
De esta manera, se obtienen vinos con mayor intensidad cromática, tonos rojos azulados y más estables en el tiempo, por lo tanto, más adecuados para ser sometidos a procesos de envejecimiento sin que se vean deterioradas sus propiedades, lo que se traduce en importantes beneficios económicos y ambientales para la industria vinícola.
Una de las bodegas donde se está experimentando esta alternativa es la Cooperativa Vitivinícola Nuestra Señora del Socorro de Rociana, con la variedad Syrah, amparada en la Denominación de Origen Condado de Huelva.

















