Tras dos años de pausa necesaria, Francisco Javier Gil, un vecino de Manzanilla apasionado del belenismo, ha vuelto a poner, en su casa de la Calle San Roque su tradicional Belén. Sin Nacimiento no hay Navidad.
Este Belén, que se puede visitar a lo largo de toda la Navidad, es un diorama que alberga un conjunto artístico de gran calidad y, depende desde el ángulo que se mire, esconde gran cantidad de detalles y escenas.
Francisco Javier comparte su pasión por este mundo con todos aquellos que quieran acercarse a este rincón de la localidad manzanillera, y a los sones de los villancicos populares, mantiene viva esta tradición que da sentido a las fiestas que se acercan.


















