Superar el cáncer no es el final del camino para aquellas personas que lo logran. Más de un tercio de ellas acaba sufriendo ansiedad cinco años después de iniciar el tratamiento, mientras que un 22% desarrolla depresión.
En la vida de los pacientes oncológicos hay un antes y un después tras sufrir un cáncer. No solo tienen que vivir con el miedo a recaídas sino también con la sensación de vulnerabilidad que permanece en ellos tras haber sido conscientes de la delicadeza y fugacidad de la vida.
En este sentido, buscar ayuda para cuidar la salud mental es fundamental. En el Condado, las asociaciones de ayuda a pacientes brindan su apoyo y dan la mano a todas las personas que necesiten un “salvavidas”.














