Desde que comenzara la pandemia los sanitarios llevan desarrollando su trabajo a destajo.
El esfuerzo, las horas, la presión y la profesionalidad hacen un cóctel que cada día forma parte de del menú que se despacha en los numerosos hospitales y centros de nuestro provincia.
Normalmente, hablamos del trabajo profesional, pero el aislamiento, las estancias en la unidad de cuidados intensivos, y el aforo limitado, han provocado que sean numerosos los sanitarios que han comenzado a desarrollar un trabajo, del que no se habla y que en innumerables ocasiones pasa desapercibido.
El virus ha causado que estos profesionales sean un enlace entre el enfermo y sus familiares.
Un comunicador, un emisor que funciona como un autentico canal de mensajes para llevar el aliento a los que no pueden comunicarse.
En tiempos de Covid, hay enfermeros que están empleando su tiempo de descanso para recabar mensajes y transmitírselos a aquellos ancianos que no se manejan con el móvil.
Porque ahora, un mensaje es una antídoto. La dosis perfecta para combatir a la Covid-19 y la medicina que nos hace fuerte en esta guerra
Porque quienes están luchando y ponen su vida por delante, merecen nuestro respeto y también nuestro cariño.



















