Agentes de la Policía Nacional han liberado a tres mujeres víctimas de explotación sexual y han desmantelado un grupo criminal que las explotaba en un piso de citas ubicado en la localidad de Lepe.
Las mujeres, eran obligadas a ejercer la prostitución las 24 horas del día los siete días de la semana, estando en todo momento controladas por los ahora detenidos, que gestionaban la agenda de “trabajo” de las mismas.
La investigación se inició gracias a la colaboración ciudadana, concretamente a través de la denuncia formulada en la web de la Policía Nacional en su página destinada a tal fin y que garantizan el anonimato de las denunciantes, Servicio de Atención a las Víctimas de Trata de Seres Humanos, se puso en conocimiento la existencia de un piso de citas en dicha localidad.
A través de las primeras pesquisas se consiguió localizar el entramado, el cual estaba liderado por un matrimonio, que conviviendo junto con las víctimas en el mismo piso lograban tenerlas controladas en todo momento.
El modus operandi de la organización consistía en la captación de potenciales víctimas con escasos recursos a quienes convencían para viajar a España ofreciéndoles falsas promesas de trabajo que vendrían a paliar su precaria situación económica que les ayudaría a mantener a sus familias.
Así, viajaban por avión desde su país de origen hasta España, simulando un viaje de turismo. Todos los gastos originados les eran posteriormente repercutidos formando parte de la deuda que contraían con la organización y que tendrían que saldar vía explotación sexual.
Cuando las mujeres llegaban a España eran trasladas por otro de los detenidos hasta la localidad donde ejercían la prostitución, quedando desde ese momento custodiadas y vigiladas por las dos personas que convivían con ellas.
Las víctimas eran obligadas a aceptar todos los encargos sexuales durante las 24 horas del día, estando en todo momento a disposición de los clientes que requirieran sus servicios, el control era permanente, ya que los controladores convivían con las víctimas, siendo ellos mismos los que recibían y cobraban a los clientes, quedándose en algunas ocasiones hasta con el 50% del pago efectuado por servicio.



















