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Niebla renueva un año más su devoción a San Walabonso

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La ciudad de Niebla vuelve a encontrarse con sus raíces más profundas para celebrar las fiestas en honor de su patrón, San Walabonso, en un año especialmente significativo al cumplirse el 1175 aniversario de su martirio en Córdoba, donde entregó su vida por la fe cristiana a orillas del río Guadalquivir en el año 851.

Pocas devociones pueden presumir de mantenerse tan vivas a lo largo de los siglos como la que el pueblo de Niebla profesa a San Walabonso y a su hermana, Santa María. Ambos, naturales de la antigua Ilipla, forman parte inseparable de la historia, la espiritualidad y la identidad de esta ciudad milenaria, que generación tras generación ha sabido conservar el legado de sus santos mártires como una de sus mayores señas de identidad.

La conmemoración de este aniversario encuentra a los iliplenses reunidos en torno a unos cultos que constituyen mucho más que una celebración religiosa. Son la expresión de una memoria colectiva que ha atravesado más de once siglos y que sigue latiendo con fuerza en el corazón de un pueblo orgulloso de sus orígenes y de sus patronos.

Los actos comenzaron el pasado martes con el traslado de la imagen desde la capilla de los viejos arrabales hasta la iglesia parroquial, continúa con la celebración del tradicional triduo, los días 3, 4 y 5 de junio en la iglesia Santa María de la Granada, congregando cada tarde a numerosos fieles que acuden para honrar al santo y renovar una devoción heredada de padres a hijos.

El día grande llegará el próximo 6 de junio con la Solemne Función Principal, que tendrá lugar por la mañana y reunirá a la comunidad parroquial, autoridades y vecinos en torno al altar mayor presidida por la imagen. Ya por la noche, las calles de Niebla volverán a convertirse en escenario de una de las estampas más emotivas del año con la salida procesional de San Walabonso, acompañado por el fervor de sus paisanos y por el respeto de quienes contemplan el paso de una tradición centenaria que sigue emocionando en pleno siglo XXI.

Junto a los actos religiosos, la ciudad celebra también, en la noche de este viernes, la tradicional verbena en honor del santo en la calle que lleva su nombre, un encuentro popular donde la convivencia, la alegría y el reencuentro vecinal completan unas jornadas que forman parte del alma de Niebla.

Por su parte, el Ayuntamiento volverá a cumplir con una tradición que data oficialmente del año 1624, cuando el Cabildo aprueba oficialmente el lanzamiento de 6 docenas de cohetes en la víspera del Santo, será este viernes a las 21:00 horas, tras el último día de triduo, y también ha programado varias actuaciones musicales para el fin de semana.

Este año, la efeméride del 1175 aniversario adquiere una dimensión especial al recordar el testimonio de San Walabonso y Santa María, dos hermanos nacidos en Niebla cuya firmeza y fidelidad a sus creencias los llevaron al martirio y a ocupar un lugar destacado en la historia de la Iglesia. Su ejemplo continúa siendo hoy motivo de orgullo para la ciudad y fuente de inspiración para quienes mantienen viva su memoria.

Niebla vuelve así a rendir homenaje a sus hijos más ilustres, renovando una devoción que ha sobrevivido al paso de los siglos y que sigue constituyendo uno de los tesoros espirituales y patrimoniales más valiosos de la localidad. Porque hablar de San Walabonso y Santa María es hablar de Niebla, de su historia, de sus tradiciones y de la fe de un pueblo que nunca ha dejado de mirar con gratitud a sus santos patronos.

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