Sevilla ya huele a albero, suena a sevillanas y luce más brillante que nunca.
Portada, farolillos, coches de caballos y como no, los trajes de flamenca, no faltan ya sobre el Real en una fiesta marcada por la tradición y el reencuentro.
De esta forma, Sevilla vive ya una de sus semanas más importantes del año, la de la Feria de Abril, una tradición que es más que una fiesta, ya que es: identidad y alegría compartida. Una fiesta que solo ha hecho más que empezar.
Desde turistas hasta sevillanos con más de 70 años de experiencia sobre el cielo de farolillos, ya saben que esta cita es ineludible cuando llega el mes de abril.
Cada rincón de la feria se mezcla de lo que fue y de lo que es en este presente, una mezcla de sentimientos, donde los paseos a caballo marcan el ritmo del día, mientras que las casetas se llenan de música, baile y buena gastronomía andaluza.
Entre sevillanas y palmas, los sevillanos arrancan ahora su conocido “año nuevo”, donde la primavera se hace eterna.














