El paso de la borrasca Laurence ha dejado en la aldea de El Rocío una estampa como hacía mucho no se veía.
La marisma, llena de agua y de vida, abre paso a Doñana en el horizonte y despeja la incertidumbre que año tras año venía de la mano de la tan temida sequía.
Pero Laurence también se ha hecho notar en la aldea. Los caminos y calles de este enclave almonteño se encuentran, debido a la intensidad de las lluvias, con bastantes desperfectos, que dificultan el normal tránsito de vehículos.
Las lluvias de los próximos días, continuarán aportando agua a la marisma, para sellar uno de los meses de marzo más lluviosos que se recuerdan en El Rocío.
Aun así, Doñana sigue hablando de sequía en su acuífero, expertos y ecologistas advierten de que estas lluvias no están sirviendo para recargar el acuífero que alimenta este espacio protegido, debido a la falta de infraestructuras adecuadas para recargar los niveles subterráneos.

















