La Hermandad Matriz de Almonte ha llevado a cabo esta semana una intervención de conservación del óvalo pictórico de su Simpecado verde, que permanece en la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat, en Roma. Hasta allí se ha desplazado la almonteña Mónica Torres Carrasco, doctora en Conservación y Restauración de Bienes Culturales, encargada de realizar estos trabajos.
La actuación se ha centrado exclusivamente en la pintura de la Virgen del Rocío que preside el Simpecado, realizada en 1968 por el artista nervense Monís Mora. Su principal objetivo ha sido estabilizar el estado de conservación de la obra, frenar la evolución de las alteraciones detectadas y favorecer su preservación a largo plazo.
Para ello, Torres, que además ejerce como docente en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla, ha estudiado y documentado detalladamente el estado de la pintura mediante diferentes procedimientos técnicos y un seguimiento fotográfico. También ha llevado a cabo la fijación de las zonas de policromía que presentaban riesgo de pérdida, una limpieza superficial y distintos tratamientos para estabilizar las capas que componen la obra.
La intervención ha tenido un carácter principalmente conservativo y preventivo. No obstante, también se han realizado actuaciones mínimas y muy localizadas de restauración en aquellos puntos en los que resultaban necesarias para favorecer una correcta contemplación de la pintura.
Estas labores han consistido en pequeñas reintegraciones de las capas preparatorias y del color, realizadas siempre de forma justificada y siguiendo los criterios de mínima intervención, diferenciación respecto al original y compatibilidad de los materiales empleados. Con esta intervención se completa la puesta a punto de la insignia, después de que el pasado mes de marzo se renovaran también su cordón y sus borlas.
Este Simpecado almonteño llegó a Roma en diciembre de 2024, en el contexto del Jubileo de 2025, y permanece desde entonces en la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat como vínculo entre Roma y El Rocío, cedido durante el Año Jubilar Rociero, sembrando también la semilla de la devoción rociera en la Ciudad Eterna.
Esta actuación que forma parte del trabajo constante de la Hermandad Matriz en el cuidado de su patrimonio devocional, histórico y artístico, con el objetivo de garantizar la conservación de una insignia que es la más importante de las hermandades rocieras, al representar a la Virgen del Rocío.


















