Un sueño cumplido que ahora siente desde el cielo. Y con emoción y mucho sentimiento, Matalascañas inauguró en la tarde del lunes una escultura dedicada a Rafael Pichardo, conocido cariñosamente como «El Totino».
Un homenaje al que asistieron familiares, corporación municipal, miembros de la Asociación de Concesionarios de la Playa de Matalascañas, así como vecinos del propio entorno almonteño, quienes no quisieron faltar a una cita donde se reconocía públicamente la huella humana y el legado que dejó entre quienes lo conocieron.
Entre poemas, lágrimas y algún que otro cuplé, la figura de “El Totino”, se sintió más cerca que nunca tanto en el corazón de cada uno de los presentes como en el entorno que tantos helados le vio vender.
El monumento, obra del escultor Jorge Estéfano Leiva deja ahora para siempre en la conocida “bajada de la piedra” un homenaje a quien no solo vendía helados, sino a quien regalaba sonrisas y soniquetes a través de su añorada trompeta.






















